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“Me llamo Sergio y he participado recientemente en un programa de voluntariado en la ciudad de Fort Portal, Uganda. La entidad con la que he colaborado es “CooperatingVolunteers” y  trabaja en diferentes países en vías de desarrollo.

Durante las tres semanas que duró mi voluntariado he colaborado en el programa de enseñanza dando clases de ciencias naturales, matemáticas, educación física e inglés en un colegio de primaria (4-17 años) público (en Uganda la educación pública no es gratuita y supone un gran esfuerzo económico para las familias).

El proyecto ofrece apoyo en los colegios locales, donde el número de alumnos es elevado en relación al número de profesores.

Este ha sido mi primer voluntariado y mi primer viaje a África. El primer día que fui al colegio iba un poco nervioso, nunca había dado clase a tanta gente a la vez, en inglés, era el único voluntario en este programa… sin embargo, al llegar al centro me recibió la directora María, una mujer increíblemente agradable y entregada con el colegio y los alumnos. Ella me tranquilizó, me presentó a Ronald, el profesor con el que iba a trabajar y me enseñaron mi clase. Ronald me comentó que los alumnos ya sabían que iba a ir un nuevo profesor “muzungu” (así es como llaman ellos  a las personas blancas) y que estaban expectantes y emocionados. Me presenté en la clase y les deje que me preguntaran lo que les apeteciera, su primera pregunta fue que por qué ellos eran negros y yo blanco…no recuerdo cómo salí del paso…también me preguntaron por la nieve, el por qué de mis apellidos, que comíamos en Europa, a cerca de mi ciudad, etc.

De la experiencia destacaría la vitalidad de los niños, su alegría, y lo respetuosos y agradecidos que eran con los profesores o con otros voluntarios que iban a ayudar. También me gustó conocer a los profesores locales. Me hablaron mucho de su cultura, de su forma de vida, de cómo estaba organizada la educación. Llevé a clase cosas que nos parecen tan simples como tizas de colores, globos, pompas de jabón, peonzas, pero ellos era la primera vez que veían y les hacia una ilusión enorme.

Un día normal en el programa:

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Sergio Santiago Sacristán, voluntario en Cooperating Volunteers

Los voluntarios nos levantábamos en torno a las 7:30, desayunábamos juntos y nos preparábamos para ir a nuestros respectivos programas. En mi caso caminaba hasta la escuela, daba alguna clase, durante el recreo desayunábamos y jugaba con los niños y otros profesores, después de esto alguna clase más hasta la 13:00 que paraban para comer. Yo iba a casa donde comía con el resto de voluntarios, la dieta de allí era básicamente verdura, apenas se comía carne y el pescado no se encontraba por ningún sitio. La gente en general no pasa hambre, ni sed, ya que al ser un país que está en el Ecuador, llueve mucho y la tierra es muy fértil para el cultivo. Esto nos hizo entender que la idea del África seca y desértica que tenemos por lo general en Europa no es representativa de todo un continente. Por la tarde iba al colegio hasta las 4. Tras esto teníamos las tardes para hacer distintas actividades: jugábamos al fútbol contra un equipo de ugandeses, entrenábamos a los niños de la escuela de fútbol, íbamos a visitar lugares, ayudábamos en el orfanato, etc.Por la noche los voluntarios solíamos disfrutar del bonito cielo estrellado que por desgracia no es posible ver desde Madrid.

La experiencia más dura fue la vivida en el orfanato, donde más de 30 niños (alguno de ellos con discapacidad) desde algunos meses hasta los 15 años vivían sin prácticamente ninguna atención. Solo había 3-4 cuidadoras que no podían hacer frente a semejante cantidad de trabajo. Los niños no recibían ningún tipo de educación, la higiene era prácticamente nula, no recibían tratamiento médico,  a los 15 años les echaban del orfanato y si no encontraban a algún familiar o alguna persona que se hiciera cargo de ellos se quedaban en la calle. A pesar de todo, los niños siempre te recibían con una sonrisa en la cara.

Voluntariado en Fort Portal, Uganda

Toda esta experiencia te hace darle más valor a lo que tienes, ya que ves que gente que apenas tiene nada es feliz. También se vive la vida con otros valores, otra filosofía, muy distinta al materialismo en el que vivimos en Europa. Te das cuenta de que es cierta la expresión “la riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión”. La gente es muy generosa, cercana, curiosa por saber cómo son las cosas en otros lugares y súper agradecidos. Al final creo que te aportan más ellos a ti de lo que tú les aportas a ellos.

Terminé la experiencia con la sensación de que la gente vive y disfruta la vida mucho más que nosotros. Para ellos no hay “blueMondays” o “blackFridays”, todos son días que vivir.”

Sergio Santiago Sacristán

Voluntario en Cooperating Volunteers

Nombre del proyecto: Programa de Enseñanza.

Área de trabajo: Educación

Localidad /País donde se desarrolla el proyecto: Fort Portal, Uganda.

País de origen del voluntario: España

Duración de su colaboración: 3 semanas

Fotos propiedad de Sergio Santiago Sacristán, prohibido su uso sin autorización del autor.  

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