Los libros de texto llegan, los exámenes, las exigencias intelectuales, el uso de la tecnología…pero no adelantemos etapas, lo primero son los cimientos.
Cuidar la rutina, los ritmos, el movimiento, la conexión emocional… no es sobreproteger ni evitar que las niñas y los niños se enfrenten a los objetivos académicos.
¿Te has preguntado alguna vez si habría alguna conexión entre la situación familiar que vivías y tus resultados académicos? Si dejar de estudiar fue una decisión personal o es que no había un lugar en el sistema educativo para ti. Quizá no se trataba de que tuvieras una baja capacidad intelectual o falta de interés si no de que no se identificaron otras necesidades fisiológicas o emocionales subyacentes que estaban directamente conectadas con los resultados “visibles”. Si no te pasó a ti, quizá conoces a alguien cercano.
El DESARROLLO MOTOR y el BIENESTAR EMOCIONAL son fundamentales para consolidar el INTELECTO.
La madurez del cerebro y de las funciones ejecutivas (razonamiento lógico, memoria de trabajo, procesamiento de la información, control de impulsos…) no se puede acelerar, pero sí estimular con estrategias variadas entre las que se incluyen el juego al aire libre, el deporte, los juegos de mesa o determinados recursos específicos elaborados por profesionales dependiendo de cada caso.
El CUERPO, las EMOCIONES y el CEREBRO están directamente relacionados (no lo digo yo, está demostrado científicamente) y es fundamental que lo tengamos presente en casa y en el cole para acompañar a los niños y niñas como necesitan para desarrollarse plenamente y alcanzar su máximo potencial🧡